> Nuevo triunfo mozartiano en el Teatro del Lago

Publicado el 18th Enero, 2012 a las 1:07 pm

la-flaut-magica.JPGTras el éxito obtenido un año antes con su primera producción lírica -El rapto en el serrallo-, este viernes 13 y domingo 15 de enero dos funciones de La flauta mágica trajeron de vuelta el genio de Mozart al escenario del Teatro del Lago en Frutillar, confirmando la categoría internacional que este recinto, ubicado en un envidiable entorno natural en el sur de Chile, está alcanzando entre los coliseos musicales de la región. A diferencia del año pasado, ahora se trataba de una producción propia, se contaba con los sobretítulos para seguir la obra, y mientras en el 2011 la orquesta estuvo en escena junto con los cantantes, ahora se inauguró el flamante foso del teatro. El público respondió con entusiasmo, llenando la sala y premiando con fuertes aplausos a los artistas, en especial para su principal responsable y régisseur, el austriaco radicado en el sur chileno Christian Boesch, quien fuera un destacado barítono entre los años 70 y 90 en algunos de los principales teatros del mundo -del Metropolitan de New York a la Scala de Milán y la Ópera de la Bastilla- y se hiciera popularmente conocido en los círculos líricos precisamente por su entrañable Papageno, rol que cantara en Chile en dos ocasiones (en el Teatro Municipal de Santiago), en 1982 y 1991, y en el que brillara especialmente en el Festival de Salzburgo en la recordada producción de Jean-Pierre Ponnelle, dirigida musicalmente por James Levine, de la que existe una grabación discográfica y que además está editada en DVD.

Ya retirado como cantante, Boesch se ha dedicado en las últimas dos décadas en el sur de Chile a realizarse como granjero, así como a ayudar a los niños de la zona a acercarse al arte musical, a través de la fundación de la Escuela de Música Papageno, ubicada en la ciudad de Villarrica. No ha dejado de lado completamente la escena, ya que de vez en cuando se ha aventurado en la régie, encargándose por ejemplo de la puesta en escena para algunas producciones en el Teatro Municipal de Santiago, como el Hansel y Gretel de 1997 y El murciélago en dos ocasiones, en 1998 y 2007. Pero sin dudas esta Flauta mágica en Frutillar debe considerarse como su mayor logro local en este ámbito, especialmente tomando en cuenta los elogios de la crítica local: el periódico La Tercera la calificó como una “brillante apuesta” y resaltó el impacto de sus “escenas de gran belleza”, mientras en El Mercurio se la señaló como un “éxito rotundo” y Las Últimas Noticias la definió como “una nueva página dorada” en la historia de la ópera en Chile, destacando además de la puesta en escena, su “servicio musical de absoluta excelencia”.

La régie incluyó algunos guiños locales para el público, como la recurrente presencia de un volcán y bosques que evocaban el sur de Chile en la escenografía del chileno Germán Droghetti, quien además se encargó del atractivo vestuario. También fueron fundamentales el diseño de sonido de Loretta Nass (con efectos tan logrados como el coro “O Isis und Osiris”, que parecía venir de las alturas) y la espléndida iluminación del estadounidense Clifton Taylor (el mismo de El rapto en el serrallo del año pasado), que creó atmósferas y alcanzó momentos verdaderamente mágicos, como por ejemplo las pruebas del fuego y el agua a través de un volcán, un logro en conjunto con Droghetti.

Lo escénico no opacó los elogiados logros musicales: al igual que en el Rapto en el serrallo el año pasado, al frente de la Orquesta de Cámara de Valdivia estuvo el director Pedro-Pablo Prudencio, quien además contó con el Coro de Cámara de la Universidad Católica de Chile y el Coro Polifónico Papageno, dirigidos por Mauricio Cortés y Ervin Varela, respectivamente. Entre los cantantes más aplaudidos estuvieron la Pamina de la soprano chilena Francisca Prudencio, quien en esta versión fue prácticamente la protagonista de la obra, según la propuesta de Boesch: más decidida, juvenil y resuelta, sin perder su delicadeza, gracias a la ternura y sutileza que supo aportar Prudencio en lo escénico y vocal.

También entre lo más destacado hay que mencionar el Sarastro del coreano Insung Sim, el Tamino del tenor británico Andrew Staples y la Reina de la Noche de la soprano rusa Ekaterina Lekhina, ya conocida por el público chileno gracias a sus actuaciones en el Municipal de Santiago (como Musetta en Bohème, Gilda en Rigoletto y la aplaudida Zerbinetta del estreno local de Ariadna en Naxos el año pasado). Interpretando a un simpático y divertido Papageno, el muy joven barítono chileno radicado y formado en Austria, Philippe Spiegel, fue el más aplaudido de las funciones, y bien estuvieron también el Monostatos de Gonzalo Araya, la Papagena de Carolina Grammelstorff y las tres damas de Andrea Aguilar, Constanza Dörr y Evelyn Ramírez, además de David Gáez (Orador y segundo hombre armado) y el tenor Pedro Espinoza (primer hombre armado). También hay que destacar que por primera vez en Chile los tres genios fueron encarnados por niñas en vez de cantantes líricas adultas, en este caso María Izcúe, Fiona Murillo y Anneliese Gerda Subercaseaux. Un nuevo triunfo mozartiano para el ascendente Teatro del Lago.